El Salón de los Grabados

El panel más importante de la Caverna es el Muro de los Grabados donde se realizó una compleja composición de figuras.

Detalle del Salón de los Grabados

 

El primero de ellos, y el más complejo, es el llamado Muro de los Grabados, de unos seis metros de largo por unos ocho de alto. En él, por encima del zócalo estalagmítico de base, se encuentran tres grandes agrupaciones y superposiciones de pinturas y grabados, aparentemente unidas por algunas de las figuras aisladas, y sobre un fondo rojizo natural. No es fácil distinguir muchas de las figuras grabadas sobre la roca. En muchos casos las líneas se entremezclan y confunden en una maraña de grabados que hacen muy trabajosa la identificación de las representaciones. Más aún después del grave deterioro sufrido, no tanto por el paso del tiempo, como por el trato irracional a que se vio sometida la cueva.

En la parte superior, a la izquierda, encontramos un primer grupo en el que se ven representados ciervos, bisontes, un rebeco y una extraña figuración grabada que representa rasgos animales. No son muy frecuentes en el arte de los cazadores-recolectores de la prehistoria este tipo de figuras. Todas las imágenes de animales y el antropomorfo miran hacia la izquierda.

Una cabeza de rebeco sirve de transición al segundo conjunto, representado algo más abajo que el anterior y ligeramente hacia la derecha. En este nuevo grupo de figuras encontramos otra vez representaciones de ciervos -uno de los cuales aparece con un venablo clavado en los cuartos traseros-, una cabra, bóvidos, una figura de aspecto antropomorfo bestial, con el sexo muy marcado. Un extraño grabado sobre la cabeza del gran bóvido fue interpretado como una foca. Los animales figurados en este conjunto han sido representados tanto mirando a la derecha como a la izquierda. Y algunos signos -entre ellos uno en zigzag- se entremezclan con ellos.

Fuera del conjunto, en la parte alta, una cabeza de bóvido y una cierva pueden ser vistos como figuras de transición hacia el último gran conjunto, en el que volvemos a encontrar varios bóvidos (entre ellos bisontes), un gran ciervo y caballos, en su mayor parte mirando hacia la izquierda. El gran ciervo, orientado hacia la derecha, con venablos atravesando su cuerpo, vuelve la cabeza hacia atrás. También se pueden ver algunos signos: agrupaciones de puntos y de líneas.

Por último, en la extremidad derecha, ligeramente por encima del conjunto que acabamos de describir, aparece una pequeña agrupación de bóvidos y signos que se superponen a ellos.

Otros lugares próximos en los que encontramos representaciones, aunque menos numerosas que sobre el Muro de los grabados, son los llamados Mogote estalagmítico y Talud estalagmítico, que se encuentran relacionados topográficamente con el Muro. En el primero de ellos encontramos dos cabezas de caballo y la representación de una cierva, junto con signos lineales simples o agupados. En el Talud se encuentra un caballo grabado -con trazo múltiple- y pintado de color siena, que está acompañado por dos signos pintados en negro.

Las técnicas de representación son variadas: grabados de línea simple y, otros, de trazo múltiple -que sirve de relleno a las figuras y para marcar posibles zonas de sombreado-, pintura que, roja, siena o negra, era usada para contornear las figuras de animales o para representar los signos. No es infrecuente que grabado y pintura se utilicen conjuntamente en la figuración de algunas de las formas animales, como es el caso del gran ciervo herido que vuelve la cabeza.

Queda por citar el conjunto más espectacular de la cueva: el que se encuentra en el llamado Camarín. Tienen algo de gran retablo barroco colocado al fondo del Salón de los grabados. Una gran cascada estalagmítica en lo alto de la cual una abertura permite descubrir un lienzo de pared en el que se encuentran una serie de representaciones de bóvidos y caballos, no todos ellos igualmente perceptibles. La figura que destaca de modo notable es la de un caballo pintado en color siena, que parece señalar el centro de todo el conjunto. En una zona más oculta hacia la izquierda del Camarín se encuentra la representación de una cabra pintada de negro.